martes, junio 17, 2008

Querido Destino: Vete a la mierda

 

 

Estoy enfadada, estoy muy, muy furiosa, conmigo, contigo, con él, con ellos.

 

No soy una muñeca de porcelana, revivo mis historias, en la cabeza una y otra vez, no, es para maltratarme, es para recordarme que hice mal.

 

Los errores siempre te acompañan, es como el currículum, los llevas a la espalda hasta que tienes la oportunidad de arreglarlos, es decir, cuando te vuelves a encontrar en la misma situación y actuas de otra forma.

 

Entonces yo actúo igual, y me doy cuenta de que no tengo cura, de que simplemente me conviene más comprarme el superglue y llevarlo en el bolso, meterme en el cuarto de baño del restaurante en el que estemos y pegar una y otra vez los cachos rotos de un alma oxidada.

 

Y, ¿que haces tu mientras? sentado en la silla, orgulloso, mirando vinos, ¿reserva, cosecha, crianza?, no dejelo, tráigame alcohol de 96º tengo el corazón ahogado en murmullos.

 

Me miran al salir, ¿y qué? no ha quedado claro, yo era una muñeca de porcelana, pero me han roto, me he roto, me has roto.