No voy a mentirte. No es fácil.
Acostumbrada a controlar todo lo que es controlable encontrarte con algo que no está en tu mano controlar es verdaderamente frustrante.
Toda la vida estudiando el control para que el control te acabe dando una paliza.
Las cosas buenas suelen carecer de control, simplemente pasan y si intentas controlarlas se te van de los dedos y acabas controlando tu histeria con la cabeza en las rodillas.
Jamás pensé que este momento fuera a llegar. Otra vez.
Pero...vuelvo a no respirar y a dar vueltas en un bucle infinito de aire templado que me lleva al arrebatamiento de los instantes que paso a tu lado. y entonces abro los ojos y vuelvo a una realidad que me atormenta con finales de los que yo huyo porque quiero permanecer siempre en este "sinvivir" de "nosequés", éstos, que tan feliz me hacen y que tanto me gustan, y si la gente viera en mi cara sólo un dos por ciento de la felicidad que existe en mi alma no podría sino compartirlo conmigo, porque saber que esto es posible, que existen estos momentos...
La vida es tan viable.
Y sólo pasa cuando estás cerca. Por eso no es fácil. Porque estas sensaciones son mi huella de vida. Son exactamente mi "por qué". Y puedo acostumbrarme a estar sin ellas pero siempre soy la mitad de mi. Caigo de nuevo en una adicción que me costó siglos superar.
El mono va a ser terrible…
